martes, 18 de marzo de 2008

El comienzo de un sueño...

Desde niña soñe con tener una empresa, ser mi propio jefe y no rendirle cuentas a nadie. Crear e innovar, llegar lejos a través de los negocios pues desde pequeña comerciaba, vendía dulces en primaria y ahorraba dinero para comprar lo que quería. Las circunstancias me hicieron renunciar a mi primer empleo formal del cual agradezco infinitamente haber salido pero además agradezco haber reafirmado mis sueños pues después de haber trabajado 1 año para unos patrones que no sabían ni donde tenían la cabeza puse manos a la obra y comencé a construir mis sueños.
Al poco tiempo de haber renunciado a mi empleo y por consejo de mi madre (que no quería que estubiera todo el día en casa sin hacer nada) tomé un curso llamado "Inicie su empresa" impartido por la Fundación Proempleo Productivo A.C. que sobra decirlo pero estaba lleno de personas deseempleadas que deseaban hacer "algo de provecho" en lo que encontraban trabajo o por lo menos en lo que decidían que hacer con sus vidas. En el mes que duró el curso recorrimos mil historias de empresas que han pasado cualquier cantidad de etapas tanto buenas como malas y he de decir que el escuchar a personas que tienen en mente el mismo ideal que tú y todas esas historias te provocan unas ganas inmensas de llegar a ser parte de esas historias (de las éxitosas obviamente), te hacen desear ser mencionado en cursos de personas desempleadas pero ávidas de ganas por triunfar y te llenan las baterías de energía suficiente para llegar al cielo.
Pues bien, uno de los requisitos finales del curso era entregar un proyecto o plan de negocios en el que habíamos estado trabajando desde el inicio del curso y como cualquier otra cosa que tenga que ver con escuela me puse a elaborar minuciosamente el dichoso plan hasta que lo termine, lo entregué y listo!!!. Con proyecto en mano pude solicitar un prestamo a úna dependencia de gobierno y así como así obtuve un préstamo de 15,000 pesos que para una chica de 22 años clasemediera, desempleada y con mil ideas, es oro.
La idea original, el proyecto que me hizo obtener el préstamo resulto ser altamente rentable pero igual de riesgosa, además de que necesitaba al menos el doble de lo que tenía para poder hacer algo, así que deje que el tiempo fuera pasando hasta saber que hacer, revisé varias opciones, busque socios, etc., pero nada dió resultado y de pronto empecé a pensar que lo mejor era devolver el dinero, buscar un empleo y dejar de fregar con la idea de una empresa o negocio, hasta que un día, mi mamá me hizo un regalo; compartió conmigo los frutos de 40 años de trabajo y me obsequio el mismo monto que me había prestado el gobierno.
Con 30,000 pesos en mano de pronto la decisión se torno algo difícil pues aunque ya tenía lo necesario para el plan original, había descubierto que me representaba un riesgo muy alto por muchos factores así que tomé otra decisión... Iniciar otro negocio.
Así comenzó la realización de mi más grande sueño que había creído por largo tiempo era tan solo un sueño guajiro....

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